Uno de los documentos imprescindibles que rigen la relación laboral que generan más desconocimiento y controversia entre las partes implicadas es el recibo de salarios o la comúnmente conocida como nómina. Así, desde empleorecuros.es, siguiendo las indicaciones de las personas usuarias de nuestra Web, vamos a describir los aspectos más importantes de la misma.

“Las cantidades abonadas por las empresas a las y los trabajadores se reflejan en el recibo de salarios o nómina”

En primer lugar, es necesario conocer que la empresa, por imperativo legal, no solo tiene que liquidar o reflejar el salario abonado de manera documental (para así garantizar su abono y la descripción de las partes en las que se compone), sino que además, este documento debe contener una determinada información (hasta el punto que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha aprobado un modelo estándar de mínimos, reservándose la empresa el derecho de cambiar su formatos siempre que incluya el contenido mínimo indicado).

“El objetivo del recibo de salario es justificar el pago por la empresa y describir los elementos que lo componen”

A modo general, la nómina detallará de forma clara los datos identificativos de la empresa y persona trabajadora, el periodo de liquidación de que se trate, la estructura o partes en las que se compone el salario, las deducciones o descuentos que se aplican, la diferencia entre la cantidad devengada o generada y lo que se deduce, la cotización a la Seguridad Social (tanto de la empresa como del/a trabajador/a) y la cantidad a percibir.

“A modo general, el recibo de salarios se estructura en encabezado, devengos, deducciones y cantidad a percibir”

Más detenidamente, los datos referidos a la empresa que deben constar en el encabezamiento de la nómina son su nombre o razón social, CIF (o NIF si es una persona física), domicilio y nº de la Seguridad Social. En cuanto a los datos de la persona trabajadora, aparte de su nombre y nº de la Seguridad Social, son cuatro los elementos fundamentales:

  • Categoría Profesional: determina la cantidad de salario que corresponde percibir, por lo que tienen que ser la real que se desempeña.
  • Puesto de Trabajo: se refiere a las tareas desempeñadas (el mismo puesto puede ser diferente en cada empresa).
  • Antigüedad: es importante para determinados pluses, incrementos de convenio, indemnizaciones, etc.
  • Periodo que se abona: el tiempo trabajado durante el mes.

Por otra parte, el salario se compone de los devengos, es decir, las cantidades que percibe el/a trabajador/a de la empresa por los diferentes conceptos (incluidas las percepciones de carácter asistencial o social), los cuales, deben estar desglosados e indicados de forma clara en la nómina. En el caso de los contratos a tiempo parcial, se indicará además el porcentaje de jornada o el número de horas que se ha trabajado en el periodo de liquidación. A su vez, estos devengos se dividen en salariales (cotizan a la Seguridad Social) y no salariales (por regla general no cotizan salvo en caso de superar determinados niveles).

Los conceptos salariales, comprenden el salario base y los complementos relacionados con el/a trabajador/a y su trabajo, destacando los:

  • Personales: derivados de las condiciones del/a trabajador/a, como la antigüedad, conocimientos especiales (idiomas, etc.), etc.
  • Del puesto de trabajo: como el plus de peligrosidad, plus de responsabilidad, plus de nocturnidad, etc.
  • Por calidad/cantidad de trabajo: comisiones, incentivos, plus de puntualidad, horas extraordinarias, etc.
  • Complementos de vencimiento periódico superior al mes, como las pagas extra, participaciones en beneficios, etc.
  • Complementos en especie: todas las percepciones que se reciben que no sean en dinero, coche, casa, etc.
  • Compensación por pacto de no concurrencia.
  • Comidas y ayudas económicas para la misma cuando no hay desplazamientos, sino que se la empresa las abona por el simple hecho de prestar el servicio (tickets restaurantes, por ejemplo).

En cambio, los conceptos no salariales son las compensaciones de gastos que ha tenido la persona trabajadora, como dietas, desplazamientos, teléfonos, kilometraje, plus de transporte, gastos de vestuario, quebranto de moneda, indemnizaciones por traslado, etc.

Dentro de este contexto, es importante indicar que le corresponde a la empresa la carga de la prueba de que un concepto sea salarial o no salarial, ya que por defecto, se entiende por salario la totalidad de las percepciones económicas.

Como se ha comentado, la suma de todas las cantidades anteriores determina el total devengado o el salario bruto de la persona trabajadora, a la cual, para convertirla en neta o líquida, se le debe aplicar las respectivas deducciones o descuentos, como son:

  • Deducciones de la Seguridad Social: forman parte de la base de cotización todo lo devengado por cualquier concepto, excepto las asignaciones para gastos de locomoción y manutención cuando se desplace fuera de su centro habitual de trabajo con motivo de su actividad laboral; los gastos normales de manutención y estancia generados en municipio distinto del lugar de trabajo y residencia que estén por encima de la cuantía indicada en la normativa de IRPF; y las indemnizaciones por fallecimiento, traslados, suspensiones y despidos; así como las prestaciones a la Seguridad Social, las mejoras que se reciban en las prestaciones por incapacidad temporal concedidas por las empresas, las asignaciones destinadas para satisfacer gastos de estudios, etc.
  • Retención de IRPF: remitimos a lo indicado en nuestro post La Retención de IRPF.

Además, las empresas deben de comunicar mensualmente todas las cantidades de los conceptos retribuidos abonados a sus trabajadoras/es.


A partir de nuestra experiencia en procesos de selección, y a pesar de existir cada vez más medios que facilitan la actuación tanto de las personas candidatas a las vacantes de empleo como de las y los reclutadores, en empleorecursos.es podemos afirmar que son varios los errores cometidos por ambas partes que determinan (en sentido negativo) el resultado del mismo.

Para ello, en primer lugar nos centraremos en los errores que suelen cometer las personas reclutadoras, para en un segundo post, tratar los referentes a las y los demandantes de empleo. Así, es indudable que desde el punto de vista de la persona reclutadora los errores en el proceso de selección acarrean una serie de costes, tanto económicos como de tiempo (el cual, en la empresa, se traduce en dinero). Entre los más comunes, se encuentran:

  • No definir el perfil de contratación: la persona reclutadora debe analizar y conocer con detalle los principales aspectos del puesto de trabajo que se pretende cubrir, esto es, tareas, funciones, responsabilidades, etc., para a partir de los mismos, determinar las competencias requeridas en las y los candidatos (formación, experiencia, habilidades, actitudes, aptitudes, conocimientos, etc.).
  • No tener en cuenta las fuentes de reclutamiento internas, sobre todo cuando el proceso de selección lo lleva a cabo la propia empresa, es decir, en ocasiones no se tiene en cuenta la posibilidad de cubrir la vacante por medio de una promoción, por lo que se pierde el poder motivador que conlleva así como la imagen de empresa que mira y cuida a sus trabajadoras/es.
  • En relación con lo anterior, cuando ña selección es encargada a una empresa externa (generalmente a consultoras), puede caerse en una excesiva comercialización del proceso, debido a la enorme competencia entre estas empresas, por lo que el objetivo se centra más en la rapidez en cubrir la vacante que en la calidad de la adecuación al puesto de la candidatura seleccionada.
  • Las personas reclutadoras tienen a buscar candidaturas que sean réplicas exactas a la vacante a cubrir, es decir, que hayan desempeñado un puesto igual o muy similar, con la consiguiente pérdida de potencial, creatividad e innovación que conlleva. Para ello, utilizan siempre la misma fuente de reclutamiento (portal de Internet, contactos, etc.) lo que limita la búsqueda.
  • Carecer de un plazo concreto para el proceso, es decir, es común que los procesos de selección no se adapten a la situación de la persona candidata, al fijarse entrevistas en un plazo corto de tiempo (de hoy para mañana) o en caso contrario, prolongar el proceso en demasía, lo que produce una imagen negativa en las y los candidatos. Se estima que el tiempo adecuado para un puesto de trabajo medio es de dos semanas.
  • En relación con los plazos cortos de tiempo, muchas/os reclutadoras/es se centran en las primeras candidaturas que aplican a la oferta de empleo, es decir, premian a las y los más rápidos o a las personas que tienen una mayor disponibilidad de consultar en cualquier momento las ofertas de empleo publicadas, con la pérdida de candidaturas adecuadas (para ello, remitimos a lo comentado en nuestro post sobre Cómo Actúan las Empresas en InfoJobs).
  • Una vez se ha contactado con la persona candidata (generalmente por teléfono), muchas/os reclutadoras/es no informan ni contrastan si las y los candidatos reúnen las características de la vacante de empleo, esto es, cuestiones tales como requisitos necesarios (nivel de inglés, disponibilidad para viajar, salario exacto, ubicación del puesto, nombre de la empresa si es una consultora externa, etc.) lo que puede hacer que en la posterior entrevista de selección, se descarte a la persona de forma inmediata dando una imagen de falta de profesionalidad al hacer perder el tiempo a ambas partes intervinientes en el proceso.
  • Utilizar la fase de entrevista únicamente para contrastar la información que ha indicado la persona candidata en su Curriculum, aspecto que puede y debe realizarse por otros medios, ya sea en la entrevista telefónica o solicitar el envío de la documentación requerida vía mail, por ejemplo.
  • Una vez en el desarrollo de la entrevista de trabajo, no se centran en la comunicación no verbal de la persona candidata, a la vez que no tienen en cuenta lo que el/a candidata/o sabe, puede, quiere, consigue y motiva en relación a la vacante a cubrir, sino que se dejan “conquistar” por las y los candidatos con conversación y carisma, confirmando la profecía autocumplida (cuando se tiene una creencia firme respecto a alguien, ésta acaba cumpliéndose).
  • Cuando se presentan candidaturas con experiencia, es mucha la información que transmiten respecto a la misma, la cual, la persona reclutadora no suele solicitar referencias, con el riesgo que esto supone.
  • Ausencia de feedback sobre el estado de la candidatura a las personas participantes, a pesar de indicarles en la entrevista que se les llamará o comunicará de alguna forma.

Con objeto de completar nuestras aportaciones sobre Liderazgo Positivo, así como hacer frente a las continuas cuestiones que subyacen a una de las competencias más valoradas en las empresas, en las presentes líneas trataremos de exponer los aspectos fundamentales que determinan el Trabajo en Equipo.

“El trabajo en equipo es una de las competencias más valoradas por las empresas”

En primer lugar, desde empleorecursos.es entendemos el trabajo el equipo como aquella actividad que para materializarse depende de la participación conjunta de varias personas, estableciéndose una relación de interdependencia entre ellas, por lo que las actitudes, aptitudes, conocimientos y habilidades de cada de una, son fundamentales para el éxito de la mencionada tarea.

“Para que tenga lugar el trabajo en equipo es necesaria la interacción e interdependencia entre las personas que lo forman

A partir de lo anterior, trabajar en equipo conlleva la necesidad de compartir (esfuerzos, responsabilidades, conocimientos, etc.) y por consiguiente, es necesaria una relación de confianza en las personas que lo conforman respecto a la implicación y cumplimiento de su cometido.

“No existe trabajo en equipo cuando cada miembro del mismo actúa de forma aislada”

Por el contrario, entendemos que no se trabaja en equipo cuando sus miembros hacen uso de sus posiciones y aptitudes de manera aislada, sin contar con las y los demás, ni aportar valor añadido a la realización de la actividad encomendada, por lo que el trabajo en equipo conlleva la afirmación “el todo es mayor que la suma de las partes”, a partir del compromiso de todas y todos por conseguir los objetivos propuestos, siendo fundamental la existencia de una comunicación fluida, espontánea y natural.

“Durante el trabajo en equipo existirá una comunicación sincera y asertiva”

Al mismo tiempo, todo trabajo en equipo transcurre por cuatro etapas, como son de constitución (caracterizada por el mutuo conocimiento y exploración entre los miembros del equipo, por lo que suele aflorar la ansiedad e inseguridad hasta que se es aceptada/o); debate de las propias ideas frente a las del grupo (aparecen enfrentamientos y luchas por el poder y liderazgo pudiendo llegar a conflictos); La tercera fase, considerada como de organización de las acciones a seguir; y por último, la puesta en marcha de lo acordado de forma cooperativa y colaborativa.

“Relaciones sinceras y de colaboración fomentan el trabajo en equipo”

Al mismo tiempo, se puede afirmar que existen varios aspectos que determinan el correcto trabajo en equipo, como es la necesidad de que las personas que lo integran se esfuercen y adopten una actitud flexible, adaptable y constructiva, a la vez que desarrollen una comunicación clara y asertiva (tal y como tratábamos en nuestro artículo La Conducta Asertiva en el Trabajo). Además, deben complementarse entre sí por medio de la creación de modelos mentales compartidos y de relaciones interpersonales eficientes que permitan en apoyo mutuo durante la realización de la tarea y la cohesión de grupo.

Para terminar, las principales ventajas del trabajo en equipo son:

  • A partir de la diversidad de los miembros que conforman el equipo se favorece el enriquecimiento mutuo entre ellas/os.
  • Las discrepancias de criterio deben entenderse de manera constructiva como medio que permita crecer al equipo.
  • A partir de objetivos específicos se persigue uno común.
  • Es fundamental el respeto y tolerancia entre las personas que conforman el equipo. .
  • El sentimiento de pertenencia fomenta la motivación de las y los trabajadores hacia la tarea.

Son varias las consultas llegadas a nuestra Web, empleorecursos.es acerca de los pasos o acciones que determinan la manera de gestionar reuniones de manera efectiva. Por ello, desde estas líneas, analizaremos cómo realizar la gestión de reuniones de manera efectiva.

“La pérdida de tiempo es la principal sensación después de una reunión mal gestionada”

La mayoría de las citadas consultas se traducen en quejas acerca del tiempo que se pierde, falta de puntualidad de las personas convocadas, desconocimiento de los puntos concretos a tratar, no disponibilidad de los equipos necesarios, etc. por lo que las mismas, no conducen a ningún lado.

“Gestionar reuniones de manera efectiva parte de la planificación previa de las mismas”

Desde empleorecursos.es entendemos que toda reunión debe estar planificada, siendo el paso fundamental y previo a su convocatoria definir con detalle el motivo de la misma, es decir, qué se quiere conseguir con ella (por ejemplo, dar información acerca de un determinado asunto, solucionar un problema concreto, tomar decisiones sobre la forma de actuación, etc.).

“Una reunión bien gestionada supone una inversión para la empresa”

No se puede perder de vista que una reunión, desde el punto de vista de la empresa, es la inversión del tiempo de trabajo de varias personas (sin olvidar los casos en los que es necesario desplazarse), por lo que por sí misma supone un coste, siendo la persona responsable quién debe convertir el citado coste en inversión, por lo que, tal y como se ha comentado, el primer paso para ello es definir con claridad el objetivo a alcanzar.

“Planificar una reunión implica acciones antes, durante y después de la misma”

En cuanto al proceso de planificación de la reunión, este se traduce en tres etapas diferenciadas, antes (donde habrá que determinar si realmente es necesario realizarla, en caso afirmativo, definir qué tipo de reunión y su proceder a su preparación); durante (existen tres fases, inicio, conducción y cierre); y por último, después (envío del acta a las personas participantes, evaluación de la misma y seguimiento de las decisiones adoptadas).

Antes de la reunión, para determinar la necesidad de realizarla, se analiza el propósito de la misma (objetivo), así como la conveniencia u oportunidad de llevarla a cabo en esos momentos (en función del contexto o situación concreta en el que se encuentre la empresa). Posteriormente, se determina el tipo de reunión a realizar (de información, consultiva, resolución de problemas, etc.), así como los aspectos preparatorios de la misma (citar únicamente a las personas necesarias y asignarles un rol en la reunión, esto es, quién ejercerá la labor de moderador/a, apoyo, registro del acta, exposición del tema, etc.; elaborar una agenda con el orden de los puntos a tratar, la hora de inicio y fin, tiempo dedicado a cada tema, responsables, etc.; citaciones y comunicación de los aspectos tratar a las personas convocadas, siendo usual hacerlo por medio de una aplicación informática enlazada el correo electrónico; y por último, el lugar físico donde tendrá lugar, junto con los medios y recursos necesarios).

Durante la reunión, los primeros minutos se dedicarán a crear el clima adecuado de una manera informal, para posteriormente hacer una revisión de los temas a tratar y establecer unas normas básicas (silenciar los móviles, respetar el turno de palabra, centrarse únicamente en los temas de la reunión, etc.). Se registrará en un acta los puntos tratados, acuerdos, responsabilidades, plazos, etc., a la vez que la persona moderadora focalizará constantemente la reunión en los objetivos y temas de la misma.

En el cierre de la reunión, se recapitularán los temas y acuerdos alcanzados, dejando en la agenda pendientes para próximas reuniones. Llegados este momento, en empleorecursos.es entendemos la importancia de manejar el estado de ánimo durante esta fase, ya que será un medio fundamental para futuras reuniones, por lo que es aconsejable dar feedback sobre los trabajos y aportaciones realizadas.

Una vez acabada la reunión, se enviará el acta con los temas tratados y acuerdos alcanzados a cada una de las personas participantes para que la validen, se evaluará la misma por parte de la persona responsable (si se ha cumplido el objetivo propuesto, cómo se ha alcanzado, etc.), así como se llevará a cabo el seguimiento de los acuerdos alcanzados.

De forma esquemática, sería:

Antes de la reunión:

  • Planificación previa.
  • Selección de las personas asistentes (únicamente a las necesarias).
  • Definir objetivo, temas (y el tiempo dedicado), lugar, hora, recursos técnicos, etc.
  • Convocarla con antelación suficiente.
  • Remitir la convocatoria y documentación a las personas asistentes.

Durante la reunión:

  • Iniciar y terminar en el tiempo fijado.
  • Dedicar los primeros minutos a aclarar los puntos fundamentales.
  • Seguir el desarrollo previsto en el plan.
  • Dirigir la reunión evitando distracciones y temas fuera del objetivo de la misma.

Al finalizar la reunión:

  • Resumen final de las argumentaciones.
  • Recapitular las conclusiones alcanzadas.
  • Agradecer la participación.

Después de la reunión:

  • Se remite el acta con los acuerdos alcanzados.
  • Evaluación de la reunión.
  • Seguimiento de los acuerdos.

Uno de los principales aspectos que determinan que una empresa sea bien valorada, y por consiguiente, más atractiva para trabajar en ella, así como en el polo opuesto, puede hacer que las y los trabajadores quieran abandonar su puesto de trabajo es el Clima Laboral (entendido como el medio ambiente humano y físico en el que se desarrolla el trabajo cotidiano).

“El Clima Laboral constituye la personalidad de la empresa”

Desde empleorecursos.es entendemos el Clima Laboral, tal y como comentábamos en nuestro anterior post Análisis del Clima Laboral, como la personalidad de las organizaciones, ya que está estrechamente relacionada con sus características intrínsecas, convirtiéndose en uno de los principales factores motivacionales para las y los trabajadores, esto es, como se ha apuntado, el clima laboral puede determinar que una persona quiera cambiar de empleo al no querer continuar en su actual empresa.

“Uno de los principales factores motivadores en la empresa es el Clima Laboral”

En cuanto a los componentes que determinan el mencionado clima laboral, no se conocen con certeza, ya que dependerá de los aspectos concretos de la empresa y del momento en el que se encuentre, aunque hay evidencias de variables que influyen sobre manera en el mismo, como son el estilo de dirección, la cultura de la empresa, su estructura, la forma de actuar y relacionarse de las y los trabajadores, las costumbres, los reconocimientos, etc.

“Propiciar un buen Clima Laboral es responsabilidad de la Dirección de la empresa”

Por ello, a partir de lo anterior, desde empleorecursos.es entendemos el Clima Laboral como un elemento fundamental en la gestión de personas en las empresas ya que es uno de los factores motivacionales más potentes para las y los trabajadores, ya que para su correcta integración y desempeño laboral, así como con su involucración con los objetivos de la organización (o como decía un antiguo gerente, “sentir la camiseta”).

“El estilo de liderazgo marcará el Clima Laboral existente”

En cuanto a las acciones que puede llevar a cabo la empresa para crear un clima laboral motivante que no solo impida que las y los trabajadores abandonen la empresa (incrementando la tasa de rotación, y por consiguiente, aumentando el coste en formación, selección, integración, etc. que para toda empresa este hecho supone), sino que además, permita atraer talento del exterior de la misma, se encuentran:

  • Crear una política de comunicación transparente (reduciendo los rumores).
  • Establecer objetivos e incentivos claros y equitativos.
  • Delegar funciones y responsabilidades.
  • Tener la formación y el desarrollo de las y los trabajadores como valor fundamental.
  • Reconocer y valorar el esfuerzo de cada una/o.
  • Fomentar el espíritu y trabajo en equipo y la cooperación.
  • Asignar tareas y funciones específicas a cada puesto.
  • Llevar a cabo evaluaciones del desempeño objetivas y constructivas.

Sin embargo, no solo basta con la puesta en marcha de las anteriores acciones, sino que es fundamental que las mismas se lleven a la práctica desde las posiciones jerárquicas de la empresa, esto es, en necesario la existencia de liderazgos (formales y naturales) que cuenten con las herramientas necesarias para ejercerlas.

“Un mal Clima Laboral genera conflictos y bajo rendimiento de las y los trabajadores, llegando incluso al abandono de la empresa”

En resumen, la calidad del clima laboral de una empresa determina, no solo el nivel de productividad de la misma, sino la motivación de sus trabajadoras/es, es decir, no solo tiene un impacto directo sobre los resultados empresariales, sino que además, influye sobre la tasa de rotación de la organización, ya que como se puede entender, un mal clima laboral destruye el ambiente de trabajo (generando malestar, conflictos, bajo rendimiento, pérdida de energías, etc.) dando lugar al abandono de la empresa.


Uno de los aspectos principales de las y los trabajadores que más preocupan en su día a día laboral es hacerlo con las ganas y la motivación necesarias. Para ello, en empleorecursos.es queremos reflexionar sobre los principales aspectos que ayudan a aumentar la motivación en el trabajo.

“Sentir pasión por lo que haces te lleva a la búsqueda de tu fuente de motivación interna”

Dentro de este contexto, partimos de la idea de que solo aquellas personas que sientan “apasionadas” por su trabajo, hasta el punto de obtener los mejores resultados en su labor diaria, estarán utilizando su fuente de motivación interna, tal y como señalan las teorías motivacionales clásicas, esto es, si en el puesto de trabajo suceden las oportunidades y estímulos adecuados, las personas desarrollarán su trabajo de forma correcta y positiva.

“La Teoría de las Necesidades de Maslow determina la aplicación de los principios de motivación en el trabajo”

Dentro de las citadas teorías clásicas, en empleorecursos.es queremos destacar la propuesta por Maslow y su famosa pirámide de necesidades(en la que no se pasa a un nivel superior si antes no se ha satisfecho una necesidad inferior), compuesta por cinco niveles claramente diferenciados, estando en la base las necesidades fisiológicas básicas (alimentos, agua, etc.); de seguridad (protección ante las amenazas); sociales (aceptación en un contexto social); de ego (ser respetada/o y valorada/o tanto por la propia persona como por las y los demás); y por último, en la cúspide de la pirámide, las necesidades de plenitud personal (necesidad de alcanzar el potencial y expandir el horizonte personal).

“Las empresas deben reconocer que la motivación de sus trabajadoras/es cambia con el tiempo”

Dentro de este contexto, es importante destacar que las necesidades varían a lo largo de la vida, dependiendo de las circunstancias que viva la persona, es decir, no son estáticas, de ahí que determinadas personas necesiten retos para crecer en su trabajo de forma constante; mientras que otras, deciden aceptar sus condiciones laborales tal y como son.

A partir de esta situación, desde empleorecursos.es entendemos que son varias las acciones que puede poner en marcha la persona para motivarse en su trabajo diario, entre las que destacan:

  • Concederse un respiro: cambiando de actividad, esto es, haciendo pequeñas paradas (por ejemplo, para tomar un café).
  • Felicitarse: evaluando todo lo que se ha hecho hasta ahora desde el punto de vista laboral centrándose en los aspectos positivos, es decir, en todo lo que ha conseguido.
  • Darse un capricho: de vez en cuanto, obtener algo que aumente tu estado de ánimo y no te haga sentir culpabilidad una vez ha concluido las tareas que tenías encomendadas.
  • Encontrar un motivo: para ello, debes buscar y analizar lo que te motiva, atrae, etc., y recuérdalo a menudo, ya que solo eso permitirá que hagas cualquier cosa para conseguirlo.
  • Ponerse desafíos o retos: ya que no solo no te quitarán energía, sino que harán que te actives en busca de la satisfacción para conseguirlos (pero solo cuando tienes capacidad para ello).
  • Busca el significado a lo que haces: si conoces el impacto de tu labor diaria en tu trabajo, posiblemente estarás más motivada/o para continuar haciéndolo.
  • Cuidarte físicamente: es evidente, cuanto más sana/o y en forma estás, mayor resistencia tendrás al esfuerzo.
  • Incrementa tus recursos: entendidos como los aspectos físicos y sociales que te servirán para conseguir tus objetivos, reducir las demandas de tu trabajo y la vida en general, y para estimular tu desarrollo personal.
  • Utiliza la creatividad: la cual, te permitirá ver lo que estás haciendo de forma diferente.

Para finalizar, invitamos a visitar nuestro sitio Web dónde exponemos aspectos relacionados con el Derecho Laboral, Orientación para la búsqueda de empleo, Marca Personal, Coaching, ofertas de empleo, etc.


Continuando con lo expuesto en nuestra anterior publicación acerca del procedimiento a seguir tanto por las empresas como por las y los trabajadores afectados en un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), en las presentes líneas, y debido a las continuas consultas que nos han llegado a nuestra Web, desde empleorecursos.es queremos reflexionar aún más sobre el proceso de forma clara y simple.

“Son tres los tipos de ERE’s, de extinción, suspensión o reducción”

Para completar nuestro artículo A vueltas con los ERE’s, queremos indicar que son tres los tipos existentes, esto es, de extinción (el cual, supone el cese definitivo de todas y todos los trabajadores de la empresa), suspensión (la regulación que implica es temporal, pudiendo afectar a toda o parte de la plantilla de la empresa), y por último, reducción (tanto de la jornada como del salario a percibir por las y los trabajadores, en comparación con lo indicado en su contrato de trabajo).

“Todo procedimiento de ERE debe recoger medidas de carácter social”

Al mismo tiempo, e independientemente que el ERE tenga lugar en una empresa privada o en la Administración Pública, la legislación sobre la materia determina la necesidad de poner en marcha una serie de medidas de carácter social que reduzcan los efectos que esta situación produce en las y los trabadores.

“El objetivo de las medidas sociales de los ERE’s tiene un triple objetivo”

Así, estas medidas se pueden clasificar en tres grandes grupos en función del objetivo que persiguen, ya sean la continuidad de la empresa, reducir a modo general los efectos del ERE o minimizar las consecuencias en las y los trabajadores afectados. Dentro de cada una de ellas, se encontrarían las que siguen a continuación.

  • Medidas sobre la continuidad de la empresa.
    • Medidas económicas, financieras, industriales o de otra índole para preservar y favorecer la posición competitiva de la empresa en el mercado.
    • Medidas técnicas, organizativas o de producción para contribuir a prevenir una evolución negativa de la empresa o a mejorar su situación a través de una más adecuada organización de los recursos, que favorezca su posición competitiva en el mercado o una mejor respuesta a las exigencias de la demanda.
  • Medidas para reducir los efectos del ERE.
    • La recolocación interna de las y los trabajadores.
    • Movilidad funcional y/o geográfica, así como modificación sustanciales de condiciones de trabajo de las/os trabajadores.
    • Acciones de formación o reciclaje profesional.
    • Cualquier otra medida organizativa, técnica o de producción dirigida a reducir el número de trabajadoras/es afectadas/os.
  • Medidas para minimizar las consecuencias en las y los trabajadores.
    • Recolocación externa por medio de empresas autorizadas.
    • Acciones de formación o reciclaje profesional para la mejora de su empleabilidad.
    • Promoción del empleo por cuenta propia como autónomas/os o en empresas de Economía Social.
    • Medidas compensatorias de los gastos derivados de la movilidad geográfica, así como de las diferencias salariales con un nuevo empleo.

Más detenidamente, desde empleorecursos.es queremos destacar las medidas de recolocación externa (las cuales se indican en el artículo 51 de Estatuto de los Trabajadores), es decir, las empresas que lleven a cabo un despido colectivo de más de 50 trabajadoras/es, determinarán un plan de recolocación externa para las y los mismos a través de empresas de recolocación autorizadas, el cual, garantirá una atención continuada durante un periodo mínimo de 6 meses.

Por último, dicho plan, recogerá medidas de Intermediación Laboral (poner a las y los trabajadores afectados en el ERE en contacto con ofertas de empleo de otras empresas), Orientación Profesional (con objeto de definir el perfil profesional de las personas afectadas así como en el entrenamiento en habilidades de búsqueda de empleo), Formación Profesional (capacitación de las y los trabajadores para el desempeño de otras actividades profesionales), y por último, Asesoramiento Personalizado (sobre todas las materias relacionadas con su situación laboral).


A modo general, con la publicación de los Convenios Colectivos se produce la actualización de las tablas salariales con carácter retroactivo, por lo que es común que las empresas afectadas “paguen” los atrasos salariales a sus trabajadoras/es.

“Los Convenios Colectivos recogen las nuevas tablas salariales” 

Sin embargo, las personas que ya no se encuentran en la empresa pero que durante ese tiempo sí trabajaron en ellas, tienen derecho al cobro de estos mencionados atrasos, aspectos que generalmente no se produce por desconocimiento de ambas partes.

“Esta cantidad es la diferencia entre el salario bruto anual percibido y lo que recoge la nueva tabla salarial que se debía percibir” 

Esto es, a pesar de no estar trabajando ya en la empresa, se tiene derecho a percibir la cantidad que se cobró de menos y que ahora viene regulada por el Convenio Colectivo de aplicación en la misma (entendida dicha cantidad como la diferencia entre la cantidad bruta anual que se percibió y la que marca el citado convenio que se debería haber percibido).

“Este derecho es independiente del tiempo transcurrido y el motivo de la salida de la empresa” 

Un aspecto importante que queremos remarcar desde empleorecursos.es se refiere al hecho de que este derecho para la persona trabajadora no se pierde, es decir, independientemente del tiempo transcurrido desde la finalización de la relación laboral con la empresa, derivando el nacimiento del mismo la publicación de las tablas salariales con carácter retroactivo. De igual forma, se tiene derecho independientemente del motivo por el que se ha salido de la empresa, es decir, da igual que haya sido por un despido o de forma voluntaria.

“El tiempo que tiene la persona trabajadora para reclamar estos atrasos es de 12 meses desde la publicación de los mismos” 

Sin embargo, no es una práctica habitual para la mayoría de las empresas el abono de estos atrasos a las personas que ya no se encuentran trabajando en ellas. De ahí, es importante conocer el tiempo que tiene la persona trabajadora para reclamarla “legalmente”, el cual, viene recogido en el artículo 59 del Estatuto de los Trabajadores, destinado para las “reclamaciones de cantidad laboral”. En el citado artículo, se indica que el tiempo es de 12 meses como máximo desde la publicación de las tablas salariales.

“Es fundamental antes de reclamar conocer el Convenio Colectivo que se estaba aplicando en la empresa” 

Dentro de este contexto, desde empleorecursos.es queremos hacer hincapié en la necesidad de conocer el convenio colectivo que se está aplicando en la empresa, el cual, estará en función de la actividad, ámbito geográfico y funcional de la misma, para a partir de ahí, conocer si se han publicado nuevas tablas salariales. Además, es fundamental saber el salario bruto anual que se ha percibido, el cual, aparece recogido en las nóminas mensuales, en el certificado de retenciones a cuenta del IRPF o de datos fiscales para ese año de Hacienda.

Como siempre, para conocer más sobre Derecho Laboral, Orientación para la búsqueda de empleo, Marca Personal, Coaching, ofertas de empleo, etc., te invitamos a visitar nuestra Web.


Han sido muchas las empresas, privadas y públicas, que se han acogido a los denominados Expedientes de Regulación de Empleo (ERE’s) con objeto de hacer frente a su situación económica, de manera justificada o no, en los últimos tiempos (tal y como han salido constantemente en los medios de comunicación).

“Las empresas para hacer frente a su situación económica pueden llevar a cabo Expedientes de Regulación de Empleo”

Desde empleorecursos.es, a modo general, queremos indicar que un ERE es el procedimiento iniciado por la empresa con objeto de “cerrarla” o reducir sus gastos, pudiéndose acoger a tres opciones claras (de forma independiente o combinadas), como son, despidiendo a toda la plantilla de trabajadoras/es o una parte de ella con indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades (es lo que se conoce como despido colectivo); suspendiendo el contrato a toda la plantilla o a una parte de ella (no tienen derecho a indemnización pero sí a recibir prestación por desempleo); y por último, reduciendo la jornada a toda la plantilla o una parte entre un 10% y un 70% durante un tiempo determinado (no tienen derecho a indemnización pero sí a percibir prestación por desempleo).

“A partir de la reforma laboral del 2012, no es necesario que la Autoridad Laboral apruebe el ERE para que la empresa lo inicie”

Es importante indicar que un ERE siempre se debe presentar ante la Autoridad Laboral por parte de las personas representantes de la empresa, no siendo necesario que ésta lo apruebe para iniciarlo, organizándose la parte de las y los trabajadores por medio de una comisión negociadora que debe representar a la mayoría de ellas/os.

Más detalladamente, por Autoridad Laboral se entiende la que determina la Comunidad Autónoma o Ministerio de Empleo en el caso de que las personas afectadas se encuentren adscritas a centros de trabajo en diferentes comunidades.

Como se ha comentado, es la empresa quién se encarga de iniciar el ERE, para ello, debe alegar o acreditar la existencia de al menos una de las siguientes causas:

  • Muerte del/a empresaria/o o desaparición de la empresa.
  • Causas de fuerza mayor, tales como un incendio, por ejemplo, es decir, obedecen a causas no previstas que impiden el desarrollo normal de la actividad de la empresa.
  • Causas económicas, técnicas, organizativas o de producción (similares a las comunicadas en el caso de los despidos individuales).

A partir de lo anterior, desde empleorecursos.es queremos indicar que las empresas se encuentran obligadas a presentar un ERE antes de proceder a realizar despidos objetivos individuales si el número de los mismos en la misma fecha en un periodo de 90 días es para las empresas privadas de:

  • Si la empresa tiene entre 6 y 9 trabajadoras/es, cuando se produzca el cierre total de la misma.
  • Al menos 10 trabajadoras/es en empresas que posean una plantilla de menos de 100.
  • Al menos 10% del número de trabajadoras/es en empresas con plantillas de entre 100 y 300.
  • Al menos 30 trabajadoras/es en empresas con plantilla superior a 300.

En el caso de Administraciones Públicas, es necesario que existan o se den los mismo límites, pero se diferencian en que únicamente se tiene en cuenta a personal laboral, es decir, no funcionario ni estatutario.

Por último, la representación de las y los trabajadores puede iniciar procedimiento de impugnación del ERE.


Suele ser habitual que a comienzos de año que las empresas regulen en la nómina la cantidad o porcentaje a retener a las y los trabajadores en relación al Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, o también conocido como IRPF.

“El IPRF grava la renta obtenida por las personas residentes en España”

De modo sencillo, desde empleorecursos.es queremos explicar en qué consiste en citado impuesto, el cual, grava la renta obtenida por las personas residentes en España durante el ejercicio económico del año (de ahí que su regulación suele practicarse a partir del mes de enero).

“La principal característica de este impuesto es su carácter progresivo”

Más concretamente, el IRPF es un impuesto de tipo progresivo, en el sentido de que será mayor el porcentaje a aplicar a medida que se refleje en la nómina mayor cantidad de salario, entendido tanto las percepciones salariales como las no salariales (el total devengado, tal y como indicábamos en nuestro post sobre Compensación y Absorción Salarial).

“Es la empresa la encargada de practicar la retención y su posterior ingreso trimestralmente a Hacienda”

A modo general, este impuesto se aplica a los rendimientos obtenidos anualmente (de enero a diciembre) que superen una determinada cantidad para cada ejercicio indicada por el Gobierno. El procedimiento a seguir para su abono lo realiza la empresa, ingresando en Hacienda en nombre de la persona trabajadora la cantidad correspondiente que previamente a deducido de la nómina, por medio de la presentación del modelo 111 (es decir, es responsabilidad de la empresa llevarla a cabo).

“La cantidad a deducir estará en función de las características personales del/a trabajador/a”

En cuanto al porcentaje concreto a retener en concepto de IRPF a la persona trabajadora, dependerá de varios factores o circunstancias particulares de cada caso, tales como:

  • Salario anual devengado, es decir, todo lo que gana el/a trabajador/a que no tiene que coincidir con la cantidad económica que realmente percibe (tal y como se ha comentado).
  • Situación familiar, diferenciando de si el trabajador o trabajadora está casada, separada, divorciada, así como si tiene personas a su cargo (menores o dependientes).
  • Características de la relación laboral que tiene con la empresa (por ejemplo, en relación con el tipo de contrato, etc.).
  • Si se posee algún tipo de discapacidad o se cobra algún tipo de pensión o ayuda compensatoria.
  • Existencia de hipoteca para vivienda habitual.

“Para comunicar esta información, el/a trabajador/a debe hacerlo por medio del modelo 145”

Para que el o la trabajadora dejen constancia de estas situaciones, deben rellenar y entregar en la empresa el modelo 145, el cual, desde empleorecursos.es aconsejamos hacer siempre que cambien las mismas, tal y como puede ser cuando la persona trabajadora ha sido padre o madre.

“El % a retener no se puede disminuir de forma voluntaria pero sí aumentar al menos una vez por ejercicio económico”

Además, esta comunicación se hará siempre que cambien algunas de las circunstancias anteriores. Sin embargo, desde empleorecursos.es queremos indicar que nunca se podrá bajar de forma voluntaria el % a retener (ya que su medida está determinada por unos varemos indicados por el Gobierno) pero sí se podrá subir el mismo de forma voluntaria pero solamente una vez por ejercicio económico.

“La filosofía de este impuesto es similar a un préstamo que se le hace al Estado”

En resumen, la filosofía de este impuesto es que la declaración de la Renta (IRPF) que se presente en el ejercicio posterior sea próxima a cero, por lo que si nos devuelven una mayor cantidad, y contando únicamente con la retención practicada en la nómina, esto es, careciendo de cualquier otro tipo de ingresos, es señal de que la empresa nos ha estado reteniendo un porcentaje mayor que al que nos correspondía. Por ello, en empleorecursos.es somos de la opinión de que este impuesto es como un préstamo que se le hace al Estado sin intereses, es decir, si en la declaración nos devuelven 0 euros, habremos perdido los posibles intereses generados por la cantidad que nos hayan retenido durante ese año (o “prestada” al Estado).

Por último, la Agencia Tributaria posee un simulador para conocer con exactitud, en función de los datos obrante sobre la persona trabajadora, que determina el % de retención por IRPF a aplicar.