Con objeto de aumentar el nivel de competitividad de la empresa, es necesario que ésta se adapte a las posibilidades que le ofrecen las nuevas tecnologías de la información. Para ello, debe contar con las personas adecuadas, no solo en cuanto a nivel de conocimientos, sino además, con la motivación por adaptarse a los cambios y aprender de las nuevas situaciones.

“Para adaptarse a un entorno cambiante las empresas deben afrontar procesos de transformación digital”

Para ello, a partir de nuestra experiencia laboral en departamentos de gestión del talento (recursos humanos) consideramos que es esencial para toda organización que quiera afrontar un proceso de transformación digital, contar con personas que se caractericen con el conocido como Síndrome del/a Explorador/a.

Pero, ¿Qué se entiende por transformación digital? A modo general, consiste en aprovechar las diferentes opciones y funcionalidades que ofrecen las nuevas tecnologías (como pueden ser el Big Data, People Analytics, Blockchain, Agile, etc.) para mejorar de forma integral los procesos de la empresa, esto es, va más allá de la mera utilización de programas, ERP’s, páginas webs, etc.

“La implicación de las y los trabajadores es esencial para su éxito de todo proceso de transformación digital”

Los beneficios de un proceso de transformación digital exitoso en la empresa son enormes, ya que no solo afecta a la generación de nuevas oportunidades de negocio, sino que conlleva a una modificación o “evolución” de la cultura y clima laboral de la organización, al mejorar entre otras cosas, la eficiencia de los procesos, y por consiguiente, el employeer experience de las y los colaboradores, de ahí que contar con personas motivadas y sin miedo al cambio se convierte en fundamental.

Dentro de este contexto, el área de gestión del talento desempeña un papel crucial, ya que debe transmitir a toda la organización la importancia de aprender y desarrollar en pensamiento creativo para adaptarse a las nuevas formas de trabajar, enfatizando para ello la cultura empática (no todo el mundo aprende y se adapta a la vez), así como proporcionando el apoyo necesario (fundamentalmente a través de la formación), por lo que se debe fomentar el trabajo en equipo y el compromiso de todas las partes que intervienen.

“No todas las personas se adaptan a los cambios de la misma forma”

Sin embargo, existen personas que no solo no muestran resistencia a los cambios, sino que  por el contrario, demandan constantemente nuevos estímulos para seguir aprendiendo y adquiriendo conocimientos (similar a las personas conocidas como Knowmads).

Más detenidamente, las personas que sufren el Síndrome del/a Explorador/a son personas que tienen una necesidad constante por aprender, por adquirir nuevos conocimientos, hasta el punto de aburrirse en trabajos que no se lo aportan, por lo que parece claro que el proceso de transformación digital puede verse claramente beneficiado al contar con este tipo de personas.

Como toda persona exploradora, quienes sufren este síndrome se caracterizan por adorar y disfrutar con la aventura e investigación constante, al disfrutar ante la situación, tal y como señala el psicólogo Marvin Zucherman. Por ello, las y los profesionales de gestión del talento deben conocer las principales características que definen su conducta, para adaptar los procesos a las mismas, como son:

  • Apasionadas/os de los desafíos, hasta el punto de ser su fuente de motivación. Incluso, son personas que abandonan la actividad que estén realizando si ve que tendrán problemas o limitaciones en los mismos.
  • En relación con los límites, a estas personas no les gustan encasillarse en un puesto de trabajo, sino que ven su profesión como algo amplio y lleno de posibilidades (es decir, no son programadoras/es de un lenguaje informático específico, sino que son desarrolladoras/es de software, por ejemplo).
  • Se aburren si el puesto de trabajo no le ofrece la posibilidad de investigar y aprender, por lo que esta insatisfacción les lleva a abandonar la empresa.
  • Su nivel de creatividad es mayor a la media, por lo que innovan constantemente y rechazan todo límite a ello.

Por todo ello, las personas que “sufren” el Síndrome del/a Explorador/a deben realizar un autoanálisis de lo que realmente sienten y quieren, por lo que al ser conscientes de sus deseos constantes de aprender, pueden enfocar su creatividad en aspectos que le hagan realmente feliz.

En resumen, las empresas (y más ahora motivadas por la pandemia provocada por el coronavirus o COVID19) deben afrontar de una manera realista y eficaz la transformación digital de su negocio con objeto de mejorar su competitividad en el mercado, por lo que contar en dicho proceso con las personas comprometidas y sin límite a dichos cambios, se convierte en un elemento diferenciador que garantiza su éxito.


Un aspecto muy común en las personas que durante el periodo de confinamiento han tenido que adaptarse a marchas forzadas a realizar su actividad laboral mediante el teletrabajo es la enorme dificultad de llevar a cabo la tan necesaria desconexión, es decir, han realizado una jornada laboral mayor de la ordinaria o estipulada en su contrato.

“El teletrabajo realizado en el confinamiento no es un teletrabajo real”

A partir de lo anterior, desde empleorecursos.es queremos reflexionar sobre un síndrome laboral (junto a los ya comentados, Síndrome de Anat, Ganímides, Münchausen, Boreout, Burnout o el Complejo de Jonás que llevado a su extremo, conlleva la muerte de la personas que lo sufren por sobrecarga de trabajo, conocido como Síndrome de KAROSHI.

“La sobrecarga continuada de trabajo afecta a la salud de la persona trabajadora”

Más detenidamente, se ha demostrado que la sobrecarga de trabajo repercute en consecuencias negativas para la salud de la persona trabajadora, manifestándose en síntomas tanto físicos como psicológicos, tales como problemas digestivos, pérdida o aumento de peso, problemas del sueño, ansiedad, estrés, fatiga visual y mental, efectos psicosociales, problemas cardiovasculares, etc.

“El origen del Síndrome de Karoshi se encuentra en Japón, con conocidas muertes en la sociedad”

A modo general, el Síndrome de KAROSHI puede llevar a la muerte de la persona trabajadora por sobrecarga laboral. Dicha sobrecarga, puede provenir no solo de la propia actividad en sí, sino de una mala organización del trabajo, provocada por un mal diseño y análisis de puestos de trabajo, lo que además, repercute en la productividad y desempeño de las y los colaboradores.

“El origen de este Síndrome puede estar tanto en la organización del trabajo como en la persona trabajadora”

Además de lo anterior, son varios los factores que influyen en el hecho de que la persona trabajadora sufra este Síndrome, como bien puede ser la adaptación a las nuevas tecnologías (las cuales nos permiten estar permanentemente conectados, esto es, 24/7), el nivel de competencias de la persona en función con las exigencias de su puesto de trabajo, y la falta o nula desconexión que impide la necesaria conciliación profesional y personal.

“El área del talento debe instaurar mecanismos de detección e intervención”

Desde el área de gestión del talento, son varios los indicadores a tener en cuenta para determinar si alguien en la empresa se encuentra sobrecargada/o de trabajo, como puede ser tener mal carácter permanente, disminución del rendimiento o errores frecuentes en tareas que anteriormente no tenían, bajas médicas, generación de conflictos, etc.

En cuanto a las medidas a poner en marcha para evitar esta situación, conllevarían aquellas destinadas a adaptar la cultura de la empresa, el clima laboral, intervenir en aspectos relacionados con la organización del trabajo, tales como respeto de horarios, evitar o disminuir las horas extraordinarias, dar seguridad y estabilidad laboral, establecer protocolos de prevención e igualdad de oportunidades, velar por la salud emocional de las y los colaboradores, establecer entornos saludables, etc.

En resumen, son muchos los síntomas que puede sufrir la persona trabajadora relacionados con la sobrecarga de trabajo, y que aunque no deriven en Síndrome de KAROSHI sí pueden indicar problemas, tales como depresión, problemas musculoesqueléticos, irritabilidad, pérdida de peso, insomnio, etc.