El periodo estival, en el que disfrutamos de unos merecido días de descanso, suele ser el mejor momento para reflexionar acerca del camino que está llevando nuestra carrera profesional, la situación o el rol que desempeñamos en nuestra empresa, si es momento de buscar un cambio, etc.

“Las vacaciones son buen momento para reflexionar acerca de nuestra carrera profesional”

Así, si sientes que te has estancado en tu puesto de trabajo, que la empresa no valora el esfuerzo que haces en tu día a día como realmente mereces, piensas que para la organización en la que trabajas eres un número, no una persona, ya que tus opiniones no son tenidas en cuenta, ya sea porque nunca levantas la voz, no haces ruido ni te metes en historias que no son las tuyas, es decir, te dedicas únicamente a hacer tu trabajo lo mejor posible pero aun así, no se te tiene en cuenta, quizás es porque te has convertido en una o un EMPLEADO INVISIBLE.

“¿Te has planteado por qué no se te tiene en cuenta en tu empresa?

A partir de nuestra experiencia laboral en departamentos de gestión del talento, en empleorecursos.es entendemos que los motivos que te han llevado a esta situación son de dos tipos, externos a tu conducta e internos.

Si empezamos por los factores internos, es claro que hay algo de tu conducta que debes cambiar, aunque creas que te comportas de la mejor manera no podemos obviar que vivimos, y por tanto, trabajamos en un entorno social, en el que las relaciones son esenciales (para bien o para mal), por lo que trabajar nuestra marca profesional nos ayudará a conseguir el perfil de trabajador/a deseado.

Para ello, trabajaremos nuestra confianza para hacernos valer ante quienes tienen el poder o la capacidad de decidir en la empresa, sin caer en el egocentrismo y ni mucho menos, narcisismo, sino que actuando con empatía y fundamentalmente, asertividad. Intégrate de forma positiva, demuestra con tu esfuerzo lo que vales y aprovecha las oportunidades que se te presenten para darte visibilidad, no olvides que no vale solo con ser un o una buen profesional, sino que además, debes parecerlo.

“El estilo de dirección de la empresa influye en tu visibilidad”

Respecto a los factores externos que generan invisibilidad, es indudable que el trato y la forma de gestionar el talento en la empresa repercuten de manera directa en nuestra promoción o desarrollo de carrera. Si estamos ante una organización que no apuesta por lo más importante, las personas, y esta situación nos genera malestar, quizás sea el momento de plantearnos de manera serie la posibilidad de cambiar de empresa.


Existen elementos fácilmente observables que determinan la adaptación de las personas a un determinado puesto de trabajo, como son las denominadas competencias “duras” (formación, idiomas, experiencia, etc.) y “blandas” (habilidades, actitudes y aptitudes). Sin embargo, muchas empresas en los procesos de selección dejan de lado una variable fundamental que engloba a las anteriores, como es la personalidad de las y los candidatos.

“Los rasgos de personalidad determinan la conducta”

Efectivamente, en empleorecursos.es somos de la opinión de la importancia que tienen los rasgos de personalidad en la conducta de las y los trabajadores, como elemento que determinará la correcta adaptación al puesto de trabajo, y por consiguiente, su desempeño eficaz futuro, como se demuestra al aplicar el Eneagrama en la empresa.

Desde el punto de vista psicológico, por personalidad se entiende el conjunto de sistemas “psicofísicos” que determinan la forma de actuar y pensar del individuo ante las demandas del medio, siendo única para cada persona, por lo que conociéndola permitirá detectar sus potencialidades y puntos de mejora en relación a las exigencias de los puestos de trabajo de la organización.

“Lo ideal en la empresa es contar con perfiles profesionales polivalentes”

Paralelamente, existe una dicotomía cada vez mayor en las empresas entre la búsqueda de perfiles profesionales caracterizados por tener habilidades muy específicas (solo pueden realizar una sola tarea) o por el contrario, perfiles más genéricos donde se puedan adaptar a varias posiciones debido a su polivalencia.

A partir de lo anterior, es cuando surge en las áreas de gestión del talento la apuesta por personas con un tipo de personalidad característica, como son las y los profesionales con personalidad tipo T, es decir, personas muy especializadas en una materia (representado de forma gráfica con el lado vertical de la “T”) y con habilidades genéricas o comunes (lado horizontal).

Se trata de personas que tienen conocimientos muy específicos sobre una materia concreta pero que además cuentan con las habilidades necesarias para adaptarse a otros puestos de trabajo sin problemas, por lo que se convierten en profesionales enormemente demandadas/os por las empresas.

“Contar con profesionales con personalidad tipo T es básico para la empresa”

El interés por este tipo de personas no es nuevo, sino que fue acuñado por la consultora McKinsey&Company en la década de los 80, siendo posteriormente denominada personalidad renacentista en comparación con su principal exponente, Leonardo da Vinci, persona que estaba formada en varias disciplinas pero sobre todo dominaba en una sobre el resto.

En resumen, las y los profesionales con rasgos de personalidad tipo T son personas muy especializadas con una enorme curiosidad por adquirir otros conocimientos generales, por lo que son perfiles muy demandados por las empresas, ya no solo por lo que aportan a su puesto de trabajo, sino porque son un “comodín” de fácil adaptación a otros con resultados exitosos en cualquier momento.


Es sentimiento general que este año, al alargarse la pandemia sanitaria, está suponiendo un enorme desgaste a nivel personal, social y profesional. Por ello, son muchas las y los profesionales que esta situación le genera desmotivación laboral, por lo que ven más necesario que nunca poder disfrutar de unos días de vacaciones para desconectar.

“La pandemia está suponiendo un enorme desgaste emocional”

En empleorecursos.es ya hemos reflexionado sobre los efectos de la fatiga pandémica en las y los profesionales, junto con las consecuencias que esto conlleva en cuento a disminución del nivel de desempeño laboral.

Más en detalle, es importante destacar la merma que la duración de la COVID19 produce en la motivación de muchas personas a la hora de afrontar su día a día de trabajo, con efectos como desgana o negatividad constante por todo lo que les rodea (nunca tienen una actitud positiva para afrontar las tareas de su día a día); no manifiestan sugerencias o aportaciones a las instrucciones que se le dictan (dicen a todo que sí); su nivel de desempeño ha mermado, a la vez que la calidad de sus trabajos; en definitiva, carecen de la iniciativa y energía que antes tenían hasta al punto de hacerse invisibles en el equipo de trabajo.

“La falta de motivación inhibe la iniciativa en el trabajo”

Además de lo anterior, no podemos olvidar el entorno que nos rodea, con constantes mensajes de los medios de comunicación respecto a personas disfrutando de las playas o montaña, o a través de nuestras redes sociales personales en las que todo el mundo “sube” fotografías e imágenes disfrutando en vacaciones.

Esta situación, repercute en el estado de ánimo de las y los trabajadores, por lo que desde el punto de vista de la gestión del talento, se hace necesario que desconectemos en nuestras vacaciones (para que no tengan todavía, recomendamos nuestro post Mantener la motivación para trabajar en verano).

Para ello, en primer lugar debemos dejar cerradas todas las tareas pendientes, o al menos, delegadas en algún compañero o compañera para así evitar estar durante nuestro tiempo de ocio dándole vueltas o preocupándonos por ellas. Una vez realizada esta situación, nuestro consejo es que dediquemos tiempo a lo que nos apetezca (aunque dentro de nuestras vacaciones tengamos ciertas obligaciones, como esa reforma del hogar que hemos ido posponiendo, por ejemplo).

“Llevar a cabo actividades que rompan con nuestra rutina diaria nos ayudará a desconectar”

Romper con los horarios siempre viene bien, tanto a la hora de acostarse como de levantarse, así aunque los primeros días cueste acabar con esa rutina de despertarse temprano, nos ayudará a relajar el cuerpo, y por consiguiente, la mente. Dentro de este contexto, si hablamos de desconectar, es importante no estar pendiente del correo electrónico de la empresa ni del teléfono móvil, ya que este tiempo de vacaciones es justamente para eso.

Una buena opción dentro de las posibilidades económicas de cada una/o es realizar un viaje o pequeña escapada, ya que nos permitirá “romper” con nuestro día a día. Junto a lo anterior, pasar tiempo con nuestra familia o amigos (y más si están lejos de tu lugar de residencia laboral), contribuirá a sentirnos más felices.

“El periodo de vacaciones es el momento ideal para reflexionar sobre nuestra situación laboral”

Si se ha conseguido poner en marcha todo lo anterior, el periodo de vacaciones es buen momento para reflexionar acerca de nuestra situación laboral en general, nuestro día a día de trabajo en particular. En concreto, sobre lo que podemos hacer para mejorar y evitar caer en la desmotivación, ya sea aumentar nuestra formación, plantear soluciones a nuestra empresa sobre nuestra situación, o por qué no decirlo, estudiar las posibilidades de cambiar de empleo.

Por último, y a pesar de lo anterior, una buena idea de cara a afrontar la vuelta a nuestra rutina con la motivación cargada es “conectarse” poco a poco los días previos, para así poder adaptarse a la rutina de manera más eficaz.


El periodo de vacaciones siempre es deseado por todas/os, pero existe la sensación generalizada que este año, tras los efectos de la pandemia sanitaria que estamos sufriendo, tanto a nivel personal, social y profesional, hacen que sea más necesario que nunca desconectar y recargar “pilas”. Sin embargo, como sucede en la mayoría de las empresas, no todas las personas pueden irse de vacaciones a la vez, por lo que hay empleadas/os que deben trabajar en verano.

“Trabajar en verano mientras todas/os disfrutan puede afectar a la productividad”

Trabajar en verano, cuando la mayoría de tus compañeras y compañeros están de vacaciones suele suponer un esfuerzo extra, ya que en ocasiones, no solo tienes que atender tus tareas, sino que también las del resto de personas del equipo, por lo que se convierte un reto para el área de gestión del talento mantener el nivel de motivación adecuado para estas personas.

Lo anterior suele venir agravado por cuestiones externas, ya que el verano se caracteriza por mayores momentos de ocio, distensión y sobre todo por un excesivo calor en determinadas zonas geográficas (el cual, suele afectar no solo al carácter de las personas, sino a dificultades para dormir, y por tanto, descansar del modo adecuado), así como por aspectos internos (posibles controversias “sufridas” a la hora de coordinar las vacaciones con el resto de personas del equipo, etc.).

“Las empresas deben gestionar los periodos de descanso como un medio para mejorar la productividad”

En empleorecursos.es, a partir de nuestra experiencia laboral en departamentos de gestión del talento, entendemos que el área de recursos humanos de las organizaciones tiene un trabajo fundamental como es mantener la motivación de las personas que trabajan en verano, con objeto de que la productividad de la empresa no se vea afectada.

Así, son varias las acciones que se pueden poner en marcha para reforzar la motivación en el trabajo durante los meses de verano, como son:

  • Horarios flexibles.

Quizás es momento para relajar un poco el horario de trabajo, no que se pueda comenzar a trabajar cuando se quiera pero sí dar más flexibilidad al iniciar y terminar la jornada, sobre todo para poder conciliar (hay que pensar que el resto de personas con la que se convive pueden estar de vacaciones).

  • Tareas retadoras.

Ya que hay que trabajar en verano, cuando las y los compañeros están disfrutando de sus vacaciones, lo ideal es hacerlo desarrollando tareas que nos supongan un reto, que no nos aburran ni sean “pesadas”.

  • Nivel de trabajo.

Hemos comentado como uno de los principales problemas en esta situación es que en ocasiones, las personas que trabajan en verano cuando el resto de miembros del equipo están de vacaciones, tienen una carga doble, esto es, deben atender a sus tareas y las de sus compañeras/os. Para evitar esto, es necesario una planificación previa y que cada persona deje finalizada sus obligaciones en la medida de lo posible antes de marcharse de vacaciones.

  • Confianza.

Es buen momento para “apostar” por esa persona en su puesto de trabajo, para empoderarla, para darle los galones o el rol que cuando están todas las personas del equipo no desempeña.

  • Permitir aportaciones.

Relacionado con lo anterior, quizás el buen momento para analizar cómo se están haciendo las cosas y plantear mejoras en los procesos.

  • Ritmo de trabajo.

No se puede olvidar que es verano y época de “ocio”. Mantener un ritmo de trabajo elevado aumentará la desmotivación, por lo que alargar un poco la hora del café, por ejemplo, ayudará a afrontar con mayor motivación las tareas a realizar.

  • Espacio de trabajo.

No podemos olvidar las condiciones ambientales del lugar de trabajo, y más cuando se alcanzan temperaturas extremas en el exterior. Por ello, contar con instalaciones climatizadas, agua, etc., es fundamental siempre, pero en estas fechas no puede “fallar”.

  • Ocio.

No se puede olvidar la época del año que se está viviendo, por lo que se es importante animar a aprovechar los periodos de descanso, ya sean fines de semana o festivos, para descansar y desconectar.

En resumen, poner en marcha medidas que motiven a las y los trabajadores que no disfrutan vacaciones en verano, no solo garantizará el mantenimiento de la productividad laboral, sino que facilitará el bienestar laboral en toda la empresa, ya que las organizaciones deben comenzar a ver el periodo de vacaciones no como un gasto, sino como una inversión en su capital más importante, el talento de las y los colaboradores.