Somos conscientes que hay días o semanas más duras que otras, tanto por la carga de trabajo como por la monotonía en las tareas que tenemos que realizar. Esto es, es muy común que nos sintamos “desganadas/os” o con el nivel de motivación más bajo que nos hace dificulta afrontar con el entusiasmo necesario nuestro trabajo.

Por ello, desde empleorecursos.es, a partir de nuestra experiencia laboral en departamentos de gestión del talento, queremos recopilar un conjunto de medidas sencillas y de bajo coste, que ayudan a mantener la motivación de las y los trabajadores, independientemente del tamaño o las características de la empresa.

1. Reconocer el trabajo realizado

Se ha demostrado que uno de los elementos que más nos motivan es que nuestro esfuerzo se vea reconocido por nuestras/os superiores, y más si nos ha costado mucho o hemos asumido cierta responsabilidad. Para ello, es fundamental utilizar el modo de reconocimiento adecuado en cada caso (no solamente una cuestión, ya que puede ser por tiempo libre, por ejemplo, o simplemente no tratando a las personas como números o facturación).

2. Definir objetivos a corto y medio plazo

Para “romper” con la rutina y monotonía que provoca el trabajo o proyectos que se alargan en el tiempo, es útil definir objetivos claros a corto plazo que permitan analizar y medir el progreso de las y los trabajadores, ya que su nivel de motivación se incrementará cada vez que se consiguen.

3. Actitud positiva

La positividad realista, se asocia a bienestar y felicidad, por lo que contar con este tipo de ambientes o clima laboral mejora la motivación y el compromiso de las y los trabajadores con la empresa en general, y su puesto de trabajo en particular, al establecerse relaciones sinceras y exitosas.

4. Transparencia y claridad

La confianza en cualquier tipo de relación, personal o profesional es esencial. Por ello, ser transparente, actuar sin “dobleces” es la mejor manera de fomentar un clima de confianza.

5. Compartir la información

Proporcionar la información adecuada en el momento preciso garantiza que todas y todos “remen” en la misma dirección, que se conozca las consecuencias de sus actos, y a comprender que la suma de esfuerzos no solo tiene un objetivo, si no que dará lugar a unos resultados determinados.

6. Visión positiva

Es más fácil conseguir el éxito cuando éste se imagina previamente. Por ello, a partir de la definición previa de objetivos comentada se deberá poner el foco en algo tangible en lo que todas y todos tienen que dirigir sus esfuerzos. Para ello, es necesario que se “premie” y visibilicen los pequeños logros que se consiguen.

7. Busca propósitos

Definir las causas de lo que se hace y los efectos que producen en compañeras/os o clientes facilitará tener una visión completa del proceso, así como aumentará de manera considerable el nivel de involucración y compromiso de las y los trabajadores.

8. Flexibilidad

Dar las “riendas” o mayor control sobre la organización de los trabajos a las y los empleados ayudará a aumentar el compromiso. Aportar horarios flexibles que permitan la conciliación de la vida personal y familiar junto con una eliminación del presentismo aumentará la motivación y compromiso laboral.

9. Aportar seguridad

No solo contractual, si no hacer que las y los trabajadores se sientan respetados y apoyados en sus decisiones, evitar el cuestionamiento y la amenaza constante, construye relaciones duraderas y fomenta el compromiso y el desarrollo de carrera.

10. Actitud de dirección

Evitar en todo momento el “yo mando” de las y los superiores de la empresa. Pero no vale solo con decirlo, si no que se deberá demostrar tanto a nivel de las decisiones que se toman (no discrecionales) como en el lenguaje no verbal y verbal que se utiliza.

11. Trabajo en equipo

Ser integrante de un equipo de trabajo es una de las mayores fuentes de motivación que existen, al sentirte respaldada/o y valorada/o, repercutiendo de manera directa entre sus miembros la sensación de seguridad y compromiso.

12. Lugar de trabajo

En muchas ocasiones, suele ser positivo hacer cambios en el espacio de trabajo, permitiendo la entrada de luz en las instalaciones, mejorando la sensación térmica (ni frío ni calor), o salir del lugar de trabajo, potenciar el teletrabajo, etc.

13. Humor

Introducir el humor y la diversión en el entorno de trabajo no es solo poner consolas o un futbolín, si no aprovechar determinados momentos que surgen en el día a día para “romper” con la rutina o monotonía, es hacer el trabajo más llevadero.

14. Potenciar hábitos saludables

Instaurar acciones Wellness destinadas a la mejora del bienestar en la empresa tanto físico como emocional de las y los trabajadores hará que se sientan aceptados e integrados.

En resumen, son muchas las acciones que se pueden poner en marcha en la empresa para mejorar la motivación, y por tanto, el compromiso de las y los trabajadores. En las mencionadas, hemos querido destacar su bajo coste para la empresa.


Sin duda, los dos años de pandemia que llevamos se están traduciendo en consecuencias negativas tanto para la empresa en general (pérdidas de ventas, retrasos o escasez de materia prima, etc.) como en las y los trabajadores (fundamentalmente, en su salud, tanto física como emocional), lo que otorga al área de gestión del talento un papel capital para aumentar el compromiso o engagement de las y los trabajadores.

Beneficios de trabajadoras/es comprometidos

Ante el panorama actual, ¿Cuáles son las tendencias para aumentar el compromiso de las y los empleados? Antes de responder a esta cuestión, contar con personas comprometidas con la empresa, y por ende, con su trabajo, repercute de manera directa en su nivel de rendimiento y productividad, así como en la generación de un clima laboral saludable, y por consiguiente, en una reducción de la rotación laboral, esto es, estas personas no se marchan de la empresa.

A modo general, se entiende por compromiso de las y los trabajadores “el grado en que la persona está involucrada emocional, cognitiva y conductualmente en su trabajo». ¿Cuáles son esos aspectos que favorecen el compromiso de las/os empleadas/os?

Tendencias para aumentar el compromiso

Tecnología

El trabajo en remoto se ha convertido en una realidad en muchas empresas, ya sea a total o híbrida con jornadas en la oficina. Por ello, es necesario profundizar en herramientas informáticas que favorezcan la automatización de tareas para que la persona se pueda centrar en lo realmente importante.

Además, se contará con el análisis del datos como elemento diferencial, por lo que las métricas permitirán anticiparse a problemas o desviaciones en los objetivos planteados.

Sin embargo, las empresas deben poner en marcha programas de formación que faciliten la adaptación de las y los trabajadores a estas herramientas, a la vez que modificar los diferentes procesos de trabajo para “exprimir” todos los beneficios que conllevan.

Comunicación

Ya hemos comentado en sucesivas ocasiones en empleorecursos.es la importancia que tiene la comunicación en cualquier contexto, y sobre todo, en el laboral. Contar con canales establecidos y conocidos donde la información fluya y llegue en el momento adecuado. Dentro de este contexto, es fundamental destacar las reuniones One to One como medios para que las y los trabajadores puedan expresar sus inquietudes o impresiones en un ambiente de confianza.

Apostar por la diversidad, conciliación y flexibilidad

Poco a poco, se van incorporando nuevas generaciones de trabajadoras/es a la empresa, por lo que seguramente, las acciones o políticas que antes funcionaban deben adaptarse. Nos referimos a tener en cuenta las necesidades de generaciones como la Z, personas comprometidas con el medio ambiente, y para las que el trabajo no lo es todo.

Favorecer políticas de conciliación personal y laboral, con horarios flexibles y trabajando por objetivos, dejando atrás el presentismo, son aspectos cada vez más necesarios.

Salud laboral (sobre todo, emocional)

Las empresas deben tener el bienestar de sus trabajadoras/es como una prioridad. Se dará un paso más que el mero control de la seguridad laboral y prevención de riesgos laborales, poniendo en marcha medidas que garanticen una adecuada salud emocional.

Para ello, se tendrán en cuenta aspectos como la excesiva carga de trabajo, las dificultades de desconexión digital, la normalización de las horas extraordinarias, la falta de reconocimiento al trabajo realizado, ausencia de carrera profesional, etc.

Así, será necesario adoptar medidas tales como formación, eventos fuera de la oficina, flexibilidad, beneficios sociales, etc., en definitiva, todo aquello conocido como salario emocional.

En resumen, es el momento de poner a las personas en el centro de la empresa, apostar por medidas que favorezcan su bienestar, como medio para la mejora de su compromiso, y por tanto, productividad.


Uno de los aspectos cruciales en toda empresa es el proceso comunicación, el cual, suele ser el origen de la mayoría de los problemas que tienen lugar en nuestro día a día laboral, así como a su vez, es una de las herramientas de motivación más poderosas que existen (no hay nada mejor que reconocer el trabajo bien hecho).

La importancia de la comunicación

En empleorecursos.es ya hemos comentado el valor estratégico que tiene el proceso de comunicación en la empresa, así como a nivel de competencia profesional de las y los trabajadores, hasta el punto de ser una de la más demandada en el mercado laboral. Por ello, es necesario poner en marcha acciones que permitan mejorar este proceso.

Contar con un proceso de comunicación en consonancia permite una serie de mejoras que influyen de manera directa en la gestión del talento en la empresa, como es una mejora en la compresión de las funciones y responsabilidades del puesto de trabajo que desempeña la persona, lo que no solo le permitirá conocer qué debe hacer, sino por lo que se le va a evaluar.

Sin duda, lo anterior repercute en el compromiso de las y los trabajadores, en cuanto a poder recabar el feedback de las y los trabajadores, a la vez que planificar el desarrollo de carrera en caso necesario y, por consiguiente, en una mejora en el desempeño.

Al mismo tiempo, contar y seguir un proceso de comunicación estandarizado reduce de manera considerable los conflictos, al eliminar malentendidos y discrepancias.

Estrategias de mejora

A partir de lo anterior, resulta fundamental mejorar el proceso de comunicación, ya sea a nivel global de la empresa o de un equipo de trabajo en particular. Para ello, es aconsejable seguir:

  1. Refuerzar tu posición de liderazgo. De nada sirve poner en marcha acciones si las personas de tu equipo no te “siguen”.
  2. Alinear tu estrategia de comunicación con los objetivos de tu organización. El proceso de comunicación debe transmitir los mismos mensajes para toda la organización, lo que aportará la importancia a los valores de la empresa.
  3. Escuchar y actuar ante los comentarios de las y los trabajadores. El proceso de comunicación se diferencia de la mera información en el retorno del mensaje por parte de la persona receptora. Si queremos instaurar una estrategia de comunicación eficiente, ésta debe posibilitar la participación de las y los trabajadores.
  4. Potenciar el trabajo en equipo. La comunicación se fundamenta en relaciones, por lo que es necesario que se fomente el trabajo en equipo para que todas/os “remen” en la misma dirección.
  5. Capacitar en el modelo de comunicación. Si quieres que el proceso de comunicación fluya de una determinada forma es necesario “invertir” tiempo en enseñar cómo hacerlo, y más, si se utilizan herramientas tecnológicas. Y lo más importante, asegúrate que lo hacen de manera correcta.

En resumen, contar con un modelo de comunicación flexible y que garantice el acceso a la información a todas las personas interesadas en la misma no solo conllevará una mejora en el ambiente interno de trabajo, sino que además, en la consecución de los objetivos empresariales.


Tras el proceso de reflexión que siempre acompaña a todo periodo vacaciones o festividades es cuando muchas personas suelen darse cuenta, sobre todo si están en la fase de plantearse nuevos objetivos personales y profesionales, del elevado ritmo que llevan en su día a día, el cual, no solo le hace perder de vista los aspectos esenciales de la vida, sino que pueda dar lugar al conocido como SÍNDROME DE LA VIDA OCUPADA.

“El exceso de trabajo repercute en nuestra salud”

En empleorecursos.es queremos reflexionar sobre un problema de salud cada vez más extendido entre las y los profesionales, independientemente de su posición o rol dentro de la empresa, el cual, fue definido por la el CPS Research de Glasgow como SÍNDROME DE LA VIDA OCUPADA motivado por la “necesidad” contaste que tenemos de ser productivas/os.

Origen: excesivas demandas sociales

En efecto, el origen de este Síndrome se encuentra en las demandas que tenemos para formar parte de esta sociedad, el tener que estar siempre ocupadas/os, ya que realizar muchas tareas está muy bien visto, al valorarse más a la persona cuánto más cosas hace, dando lugar a que esta situación no sea solo sinónimo de poder social, sino de mayores bienes materiales.

Podemos afirmar que principalmente, los efectos que produce el SÍNDROME DE LA VIDA OCUPADA en las personas están relacionados con problemas de memoria y concentración. ¿Quién no se ha cuestionado que alguien con mucha responsabilidad en su trabajo se le olviden aspectos esenciales como fechas o aniversarios, por ejemplo? El motivo de ello no es otro que estar sometida/o a una excesiva y constante estimulación, junto con elevadas demandas de memoria, repercute en olvidos, despistes y faltas de concentración.

Efectos psicológicos

Desde el punto de vista psicológico, estaríamos hablando de un problema eminentemente social, en cuanto a desempeñar cargos u ocupaciones que nos generan mucha demanda (pudiendo desencadenar episodios de estrés o en su caso, burnout). Además, la constante “penetración” de las nuevas tecnologías tanto en nuestro mundo laboral como personal, junto con la sobreexposición a información por las redes sociales (entre otros medios) favorecen situación, ya que dificultan la tan necesaria desconexión digital cuando no estamos trabajando.

Cómo hacer frente a esta situación

Si estimas que sufres el SÍNDROME DE LA VIDA OCUPADA son varias las acciones que puedes poner en marcha para disminuir sus consecuencias, o cuanto menos los efectos que te producen en tu día a día. Entre ellas, queremos destacar:

  • Prioriza lo importante, agenda solo lo que seas capaz de realizar y elimina lo que no.
  • Dedica espacios o momentos del día para ti, para no hacer nada, leer un libro, dar un paseo, ver una serie, etc.
  • El hábito de descanso diario es fundamental. Dormir las horas adecuadas.
  • La desconexión digital fuera del horario de trabajo te ayudará a reducir el nivel de estrés y estar pensando y haciendo tareas laborales.
  • Realiza una dieta equilibrad con ejercicio, así como deja tiempo semanal para estar con tus seres queridos y amistades.